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martes, 10 de noviembre de 2015

Cinco


No importa cómo, sólo importan ustedes!

El sábado nos fuimos con papá a pasear para no estar en casa y no pensar. Y encontramos este bloquecito con imán que compramos para ustedes, para lo que sea que fuera. Lo pusimos en la heladera y lo dejamos esperando. Como esperamos nosotros.
Hoy pude completarlo. Tenemos 5 embrioncitos muy pequeñitos congelados el sábado, a última hora, que se veían bien. El resto, sin muy buen pronóstico, se dejó seguir esperando se cayeran. Todavía hoy a la tarde estaban en marcha, aunque con la casi absoluta certeza de que no lleguen a mañana. Esos que siempre se nos cayeron. Esa cantidad enorme de embriones que siempre hicimos para nada. Que tuvimos todos que congelar para asegurarnos tener transferencia, y que veíamos autodestruírse cuando se desvitrificaban.

Esta vez es distinto, el destino (y el domingo) quiso que así fuera. No tenemos embriones malos de más. Se dejarán ser para dejarlos caer naturalmente, sin congelarlos y descongelarlos. Sin falsas espectativas. Mientras nos aseguramos una transferencia con los cinco que nos quedaron guardados. Que seguramente se dejarán seguir un día más post descongelación, para asegurarnos esta vez sí que sean evolutivos y aptos.
Todo es distinto, sí. Como todo lo fue de entrada.
Tal vez, esta vez, el resultado también lo sea.

Como me dijo nuestro doc hoy: 
"tenés cinco embriones congelados, tenemos una chance!".

Y mi corazón, después de tantos días de dolor, volvió a latir.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Peleándola


Hoy te quiero escribir solamente a vos. Y lo que escribo no quiere decir que  no crea, con todo mi alma, mi cuerpo todavía adolorido, y mi corazón, que vos estás ahí, en Bulnes, en un segundo piso, peleándole a la vida tu única carta. 
Que no te fue fácil superar una carga genética complicada. Que cada segundo desde que te formaste ese jueves a última hora, ya casi madrugada del viernes, tuviste que hacerle frente a un destino complicado. Porque papá y yo somos complicados. Porque ya de entrada, desde mucho antes de que siquiera existas, venimos un poquito fallados. Y sabemos que esa fallita se la pasamos antes a muchos como vos. Y que vos, igual que ellos, ya desde tan pero tan chiquitito como un solito día de vida, estás intentando no ser lo que tus padres son (como nos pasa a todos los hijos, acostumbrate porque así de jodidos somos todos en este mundo).
Y que lamentamos mucho tengas que hacerte cargo de este problema. Ningún chico tan chiquitito debería. Pero te prometemos hacer todo para compensarlo. Que sepas que si la peleas bien fuerte, como la peleamos papá y yo todos los días, vamos a darte la mejor de las vidas que puedas imaginar. Que eso tan complicado contra lo que luchás, en unos días ya no va a importar más, porque si lográs, como todo hijo debiera, ser vos mismo y dejar de ser lo que nosotros somos, vas a ser el embrioncito más fuerte del mundo. 

Pero hijo, si no estás ahí, en Bulnes, en un segundo piso en este momento, queremos que sepas que no importa. Que no es tu culpa. Ya estuvimos hablando con papá toda la noche sobre cómo ayudarte a llegar a existir. Sobre todo lo que podemos renunciar para darte una chance. Sobre qué fallita tenemos que quitar del medio para que a vos no se te haga tan complicado encontrarnos. 

No te preocupes. Vos esperanos. Que papá y yo desde acá vamos a pelearla, para que vos no tengas que pelearla tanto.