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sábado, 14 de noviembre de 2015

A autoflagelarse el útero!


Un rato largo esperamos en la sala creada para ese fin (digamos, en la sala de espera, es que no me daba para repetir la palabra así que le quise poner "intriga"). Yo sabía que esto iba a ser así, mi "turno" había sido a las apuradas. 
Iba peinadita y preparada para el matadero. Me había tomado antes de bajar del auto un ibuprofeno 600, para intentar palear lo más posible el dolor. Me debatí mucho tiempo sobre si agregar algún ansiolítico, relajante, etcs., pero como jamás tomo nada me dio miedo estar demasiado boleada. Sobre todo, porque tenía cosas que hablar, que preguntar, que SABER! (y si no me creen pueden leer mi entrada anterior donde lo explico). Yo iba preparada para que la cosa se diera, no autoinformarme demasiado, no sacar conclusiones apresuradas, solamente ver a donde llevaba la información sobre los embris y qué había pasado en el medio. Esta vez había elegido creer. 

En recepción me hicieron abonar solamente los materiales descartables (cánulas y demás), apenas $150 (algo así como U$12). Porque no iban a enviar a patología, ya que en la biopsia anterior había salido todo perfecto y nada lo justificaba.
Y me senté a esperar. Por fin el baño se vació y pude ir. Me quedé un rato largo, intentando vaciar hasta la última gotita para no pasarla mal en el momento. Cuando vuelvo me cruzo con una de las secretarias que ya me conoce y con la que generamos cierta empatía. Me pregunta a qué vengo y le digo que a una biopsia, y me dice "pero sabés que tenés que tener retención?". Chan! 
Y ahí estuve yo, cuarenta minutos más, vaciándome el dispenser de agua a cuatro manos. Y digo cuatro literal, porque mi maridito me llenaba de vasitos sin dejarme respirar. 

Por fin nuestro doc nos llamó y fuimos hasta la última de las oficinas. Ni bien entramos me dijo que se acordaba que yo le había hablado de hacerlo con anestesia porque así no quería. Le dije que lo entendía, que todo se había dado demasiado rápido y a mi no me había dado el tiempo, ni siquiera la cabeza con todo lo que pasó, como para ir a averiguar costos de quirófano, anestesista, y si había un turno disponible. Me dijo que hiciéramos una pruebita y cualquier cosa, si yo me sentía mal, veíamos de subir al quirófano. Yo le dije que solamente tenía miedo de desmayarme como casi pasa la vez anterior, y que si eso pasaba no iba a poder hacerme el estudio. Me interrumpió para que no termine la frase, haciéndome señas de que no piense en eso.

Me dio una bata, si a ese pedazo de papel totalmente abierto como si fuera un babero gigantesco se le puede llamar bata. Y, mientras me desvestía tras el biombo, lo escucho decirle a maridito: mirá, estos son los embriones que congelamos, son todos clase II (la I es la más óptima, pero ya sé lo exigentes que son y los comentarios que siempre me llegan es que ningún embrión llega a tener casi nunca esa categoría). Y le decía "ves? Mirá…". Y yo no lo podía creer!!! Me arrancaba rapidísimo el pantalón de mis piernas, saltando en una pata, mientras me asomaba por el costado del biombo, a riesgo de caerme sin siquiera la "bata" puesta cubriéndo mis partes. Y los veía a los dos ver una planilla sobre el escritorio.
Yo no iba a preguntar. Yo no quería quemarme la cabeza con calidades que tal vez no me gustaran, con lentitudes de embriones siempre un poco atortugados, con pequeñitos números de célula. Y ahí estaba, mostrándole directamente la planilla, señalando uno por uno a mis cinco freezaditos. Y diciéndole: este es de seis células, este otro también es de seis células, y este, y este, y este último es de cinco células pero también viene genial.
Y me di cuenta. Que hacía todo lo posible para que yo no me haga la cabeza con la biopsia y ayudar a quitarme un poco el miedo. Y que igual que el lunes por teléfono volvía, por dos únicas veces en dos años de conocerlo, a levantarme el ánimo. A darme confianza. A decirme que todo estaba bien.
Un tipo que si algo es blanco te va a decir que posiblemente amarillentee en un ratito. Por las dudas. Para no generarte expectativas. 

Cuando ya estuve lista, le dije que yo intentaba no hacerme la cabeza con eso del "día 2" que no me gustaba nada pero que… Y me interrumpió diciendo que sí, que es como yo creía, que esperaron hasta último momento del día 2 para que avancen lo más que puedan, que simplemente se congeló así por ser domingo el día siguiente. Y que iba a descongelarlos el día anterior para dejarlos hasta día 3 seguro.

Yo creo también que le di lástima. Estuve tres meses rogándole hacerme la biopsia en quirófano. Y varios meses más intentando que la estimulación fuera leve para no pasarla mal. Y hacía una semana había salido del quirófano para que me pinchen treinta folículos otra vez. Para terminar en reposo. Para reponerme sólo para escuchar malas noticias por teléfono. Y volver a recomponerme para realizarme un legrado a propósito sin otro mayor motivo que alguna cuestión inmunológica en la que él cree y que muy bien todavía no me sabe explicar porque no tienen pruebas suficientes que la justifique.
Ahí estaba yo. Otra vez abriendo mis piernas dispuesta a sufrir el peor de los dolores físicos que la infertilidad me dejó. Apretando fuerte mis manos para no moverme. Imaginando cinco hermosos pequeñitos de seis células esperando por mí un piso más arriba. 

La ginecóloga asistente me preparó. Pero fue mi doctor el que se calzó los guantes y tomó el cateter. Me extraño que lo hiciera (no es ginecólogo y las otras biopsias siempre las hicieron ellas). Pero me gustó. Me dio confianza. Mi maridito sentado atrás, me acarició un par de veces la cabeza.
No voy a detallar el dolor porque no podría, y porque no quisiera asustar a nadie que tenga que hacerla. Además, considero que cada cuerpo es un mundo y cada resistencia al dolor también. He tenido más de 40 folículos de 15 a 25mm peleando en mis ovarios por crecer, y no creo haberlo pasado tan mal como algunas chicas con diez. Por lo que así de subjetivo creo que es el dolor. 

Sentí como escarbó dentro. Y tiró. Y dolió. Me apreté fuerte la panza intentando no sacudirme del dolor. Sacó la cánula y vació. Al segundo sentí que todo mi cuerpo se aflojaba y me mareé, de pronto, abruptamente. En ese momento me preguntó si veníamos bien. Y me di cuenta que no había terminado. Que él necesitaba seguir. Y que yo tenía que juntar fuerzas de algún lado para que pudiera continuar y no se terminara ahí. Que si hacía un esfuerzo más iba a ser mejor para mis peques. Que esto los iba a ayudar. Le dije que no, pero que no se preocupe. Y el contestarle me permitió volver y no caerme desmayada como creí. Eso me salvó.
Volvió a atornillar (así se sentía el dolor esta vez, en la biopsia de febrero la cosa fue más de arranque). Y dolió otra vez. Y todo se aflojó. Y volvió a salir y me dijo que ya habíamos terminado. Y suspiré.

Misión cumplida. Ahora sí más cerca de mis peques. Con el orgullo de la tarea hecha. Y la felicidad de saber que mis chiquitos lo valían.
Y no es que lo valieran porque supe de células y calidades. Lo valían porque mamá había confiado en ellos decidiendo no saber. De la única manera en la que vale confiar. 

Ahora sí, paradójicamente ya legrada, arrancada y rota por dentro, en el sentido más literal del concepto. Lista para que mis tontas celulitas empiecen a trabajar como deben. 
Cartelito que me dejaron mis chiquis la noche anterior


Algo de info:
El scratching endometrial, también llamado injury, biopsia, microaspirado, legrado, etc., tiene varias funciones. La principal es enviar a patología a analizar las células que se aspiran. Fundamentalmente para intentar encontrar endometritis, una inflamación del endometrio que puede ser crónica o no, que puede ser producto de alguna bacteria, cánulas, legrados, o simplemente inflamatoria por los procesos hormonales a los que nos sometemos. Es muy común encontrarla en mujeres con fracaso de implantación. Y solamente puede descubrirse con este estudio. Los papanicolao no pueden encontrarla, ni tampoco todos los cultivos de flujo del mundo. Solamente la biopsia, que se puede hacer como me hicieron a mi, o junto con una histeroscopia. 
Y digo que analizar patológicamente el endo es la principal función de la biopsia porque la endometritis, si no es tratada con antibióticos hasta erradicarla, o sumando corticoides para "aquietarla", impide la implantación. Así de sencillo y simple. 

Pero, además, se supone que tiene otra función.
Hace unos cuantos años, realizaban la biopsia para extraer células del endometrio para cultivarlas en laboratorio y ahí poner a "crecer" a los embrionres. Lo que se conoce como cultivo endometrial. Ese famoso cultivo aumentaba muchísimo la tasa de embarazo, por lo que empezaron a utilizarlo en casi todos los ciclos de fiv/icsi. Con el tiempo, y hace no mucho, se dieron cuenta que aumentaba las tasas de embarazo en las mujeres en las que se les había quitado un trocito de endo en el ciclo anterior a la transferencia. No en las mujeres que ya tenían endo congelado y lo cultivaban posteriormente. Por lo que llegaron a la conclusión que no era el cultivo endometrial en el que se colocaban los embriones lo que daba resultado, sino la "lastimadura" que provocaba el procedimiento. 
Este raspado actualmente lo recomiendan para los fracasos recurrentes de implantación. Y se supone que funciona por varios aspectos. Pero de manera sencilla podría explicar que la curación de daño localizado induce la expresión de ciertos genes y moléculas que juegan un papel fundamental en la comunicación entre endometrio y el embrión.
Acá les va un link de una investigación premiada sobre el tema por si quieren leer un poquito más. Está en inglés pero es de un equipo médico donde me atiendo por lo que me gustó más compartirla http://www.procrearte.com/esrhe
Igualmente, Dr. Google tiene bastante información al respecto. 

Por cierto, no está de más chequear que no se tenga inflamación como endometritis antes de seguir intentándolo. Al principio no tiene sentido porque la biopsia también puede ser culpable de despertarla, así que no se trata de dañar a priori algo sano. Y tampoco podemos dejar nuestro útero en manos de cualquiera porque se nos dio la gana hacerla. Consúltenlo. Busquen opiniones. No lo hagan a escondidas. Un raspado mal hecho es como un mal hecho legrado. Ni más, ni menos. Y sabemos que eso puede traer consecuencias.
 Además, hay una asociación entre algunos problemas y un mal funcionamiento de las células del endometrio. Las famosas Natural Killer (nk). Las enfermedades autoinmunes, entre las que se encuentra el saf, algunas otras patologías y algunas mutaciones genéticas, son proclives a generar aumento de estas células. Algunas teorías consideran que es mejor bajarlas con medicamentos, como antihistamínicos, corticoides, o aine´s (antiinflamatorios no esteroides). Otras teorías, creen que hay que redirigirlas, enseñarles a comportarse como debieran. Para estas teorías se realiza el scratching, o también se dan vacunas de linfocitos paternos. La idea no es inmunosuprimirnos sino encausarlas al buen camino. Ya que las nk no son tan malas como se cree. Y, por cierto, son un tipo de linfocitos, parte de nuestros glóbulos blancos. También son las encargadas de hacer que el embrión implante y crezca, de protegerlo. Algunas chicas tienen muchas malditas nk. Otras, como creo serlo yo, tenemos a las nk haciendo el trabajo incorrecto. 
Sé que el tema es largo y complicado, pero no quería dejar de explicarlo por las conversaciones largas y complejas que armamos en twitter y mi imposibilidad de decir todo esto en 140 carácteres. 







martes, 15 de septiembre de 2015

Planes previos


 
Aclaración: sólo soy una simple paciente de fertilidad, no soy médica. La idea de este blog es contar las cosas que me pasan mientras le hago frente a los tratamientos. Si a alguien le ayuda, MEJOR! Pero lo que mi médico me manda a hacer a mí, es PARA MI. Lo que a mí no me sirvió, no quiere decir que a los demás no les sirva. Y lo que para mí pudo ser una solución, para otros casos, otras parejas, otros cuerpos y otros problemas, puede ser contraproducente.
Cada caso es un mundo. A veces podemos tener similitudes, pero no somos iguales. Si cuento decisiones médicas es solamente para que sepan cómo se va a encarar lo próximo en mí, no para que busquen ESE médico que les haga ESA cosa.
Por suerte, nadie se recibió de médico leyendo blogs, no queramos ser los primeros!

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Vamos a lo médico (POR FIN!!!!!).

Nos hicimos el crossmatch después de la sexta vacuna de linfocitos paternos. Una semana después tuvimos los resultados: súper positivo!
Eso es bueno, positivo es bueno, porque quiere decir que genero respuesta bloqueante. Y necesitamos que se genere para que mis linfocitos se porten bien y hagan lo que tengan que hacer con el embrión. Lo que tengan que hacer que no sea fusilarlo contra el muro de endometrio como se supone vienen haciendo!

Ese mismo día tuvimos la cita con nuestro doc de fertilidad. Esas citas en las que todo se coordina y salís con la cabeza retumbando contra la pared y preguntándote, como buena obsesiva, si no te quedó algo por preguntar porque ya no hay vuelta atrás y en la próxima cita tu doctor te va a volver a ver depilada (no sé si me explico!). 
Nos entregó las órdenes para presentar en la prepaga y en la Superintendencia de Servicios de Salud junto con nota que nos adjuntó la abogada para exigir cobertura al 100% tanto del tratamiento como de la criopreservación y futuras transferencias, y del TOTAL de la medicación. Pero eso quedará para otro tema.

Le entregué todo lo que habíamos hecho para intentar saber si ovulaba, incluida una ecografía desastrosa donde apenas si se veían los ovarios. Y el análisis de progesterona a día 21 del ciclo con resultado 6,9 ng que confirma, definitivamente, que ovulé. Aunque sea bastante bajito, con la suplementación eso se corrige sin problemas. Además, este mes también me hice test de ovulación y me volvió a dar positivo a día 13. Así que confiamos en que no fue un mes al azar y mi cuerpo está haciendo lo que debería. Así que ya quedó anotado que iremos por el ciclo natural (si Dios y  mis ovarios lo quieren ese mes, y los astros se alinean UNA VEZ a mi favor!). 


Empezamos a sacar cuentas, fechas, días del ciclo y bla bla bla. Hasta que le sugerí, muy afectuosamente, si era probable que no tomara las pastillas en el ciclo previo (acá nos dan algo llamado "primolut nor", acetato de noretisterona, que nos frena los ovarios para evitar folículos residuales). Dudó. Mucho no le gustó. Le dije que todo un mes tomando eso me hacía arrancar el tratamiento con 5 o 6 kilos de más (se los juro, no es joda!). Dudó de nuevo. Y me dijo que estaba bien, que no lo tome. Cualquier cosa veríamos en la ecografía antes del arranque, si habría algún problema.
También ya coordinamos que íbamos a utilizar el esperma criopreservado de la biopsia que le hicieron a mi amorcito hace justo un año, para asegurarnos de que la muestra estuviera con la menor fragmentación de ADN posible. 

Y, además, que en el ciclo previo a la transferencia, probablemente el ciclo de estimulación, íbamos a hacer un injury endometrial. ¿Cómo? No me habías prometido torturarme con una histeroscopía? Ya que nunca me hice una? Y llevo tres transferencias de preciosos embrios en negativo? No, vamos a hacer una biopsia con scratching otra vez, de paso mandamos a patología para que no haya endometritis (una inflamación que imposibilita la implantación y que sólo se ve con biopsia). Pero, más que nada, para remover las celulitas otra vez y generar ese efecto inmunológico "especial" que tanta falta me hace. Que la histeroscopía no se justifica. Que tengo miles de ecografías diarias y una histerosalpingografía que salen genial. Que mi problema está por otro lado. Que es muy invasiva.

Me cacho que lo tiró!!!
Una que con tanta lucha se vuelve bastante masoquista y quiere que la invadan todo lo que se pueda!
En fin, la histeroscopía fue innegociable.
Y yo sigo resoplando, pero el médico es él. Yo lo elegí. Confío en él. Me la tengo que bancar!
 Que la realidad es que lo que necesito es una buena patada en el culo a mi sistema inmunológico. Atacarlo por todos  los flancos posibles.
Mi marido me llama Wolverine por mi capacidad "autocurativa". Y yo detesto cuando lo hace, si no fuera que tiene razón y eso nos está jodiendo la existencia.

Decía… salimos con toda una pila de papeles, rogando para que las cosas legales nos salgan rápido y comenzar ya! Y felices de saber que vamos a intentar que tanto la previa como el post sea lo más natural posible, así mi cuerpo no se me queja tanto.
Lamentablemente, a mi ciclo le queda menos de una semana. Y las partes legales, como siempre, se hacen rogar demasiado. Ya me hago a la idea de tener que esperar otro ciclo más.
Está bien, que se haga desear. 
Mientras que cuando llegue, sea la definitiva!


lunes, 17 de agosto de 2015

Estornudos


Aunque sólo se base en una loca teoría de una pareja infertil que ya no sabe en qué creer, tengo que escribir esta entrada. Me siento en la obligación de hacerlo. Ya hace mucho tiempo que me desvelo buscando información en la red sobre alguna similitud. Y no la encuentro. Por eso la escribo, en agradecimiento al "titulo" de medicina que conseguí después de tanto leer otros blogs y foros infértiles. Por ahí a alguien le resulte útil.

Los hechos son más o menos así.
Febrero 2015. Me preparan el ciclo con el mismo protocolo que utilizan para transferencia de congelados para realizarme un scratching endometrial a día 21 del ciclo. Pero además de la injury, realizada por aspiración, envían a patología para descartar endometritis y cualquier otra infección crónica. Por cierto, si nunca tuvieron una biopsia de endometrio, pídanla. Algo tan tonto que se puede curar con un antibiótico no permite la implantación. No hace falta que sea hieroscopia, hoy en día existen métodos sencillos y ambulatorios, sin anestesia, como el que utilizaron conmigo (duele pero vale la pena el esfuerzo!).

Decía…
Me realizan la biopsia y, ya en casa, reponiéndome un poquito del dolor y pensando en que en el próximo ciclo van a venir mis chiquitos conmigo, mi marido, así como al pasar, me dice: "esta vez no estornudaste".
Tonto e inocente comentario que desencadenó una serie de fenómenos.
Mi amorcito me dijo que en las dos transferencias anteriores yo había estornudado, tanto el día de la transfer como los días siguientes. No muchos estornudos, pero sí uno que otro estornudo aislado en el día. Que él pensó que era por la medicación. Por eso nunca dijo nada. Pero preparándome igual para la biopsia, esperaba mis estornudos y nunca llegaron.
En el momento nos sonreímos. Y pasó de largo. 
 
Al mes tuvimos nuestra tercer transferencia, de dos preciosisisiisisismos embriones (lo que es ya ser madre, incluso sin todavía serlo!). Ese día, y los siguientes cinco o seis días, estornudé. Sin darme cuenta, no como una reacción alérgica. No me picaba la nariz, no sentía que estaba por estornudar. Como siento siempre, no sé si a ustedes les pasa pero a mi se me hace muy evidente. Y en la betaespera, en esta en particular porque fui consciente de ello, y en las dos anteriores según me comentó mi amorcito, el estornudo era solitario, fuerte, descomponedor de todo mi físico, sin picazón, ni sensación, ni nada. Así: Sorpresivo. 

Después del tercer negativo tuvimos la cita con nuestro doctor. En eso, ya terminando la cita, mi marido le anticipó que iba a hacer un comentario estúpido.
Le contó de los estornudos. El doc me preguntó detalles, si me daba cuenta, cómo eran, si eran producto de algún resfrío (le contesté que yo NUNCA me resfriaba). E, intentando minimizarlo, dijo que por ahí era nervioso. Pero nos mandó a hacer el test de crossmatch (donde cruzan sangre de mi marido con la mía y analizan la reacción).
Como era de esperar, me dio mal. Pero no sólo negativo como tiene que ser porque yo nunca tuve un embarazo. Me dio mal mal mal.
Y comenzamos con las vacunas de linfocitos paternos. Seis vacunas, cada 21 días.

Una hora después de la primer dolorosisima vacuna tuve dos fuertes estornudos juntos, mientras paseaba, que me dejaron desparramada. Marido y yo nos miramos sorprendidos.
Pasó.

En la segunda vacuna, saliendo de la clínica, estornudé. Marido y yo nos sonreímos.

En la tercer vacuna, nada. Ni una comezón de nariz. Nada. Cero. 

En visita con nuestro doctor, mi marido volvió a avisar que iba a decir otra idiotez. Y le comentó mi reacción con las vacunas. El médico miró sonriendo. Nos preguntó si le habíamos hecho el comentario al biólogo que prepara y da las vacunas. Le contestamos que no. Nos dijo que le dijéramos. 


Todavía no sabemos si es parte de nuestra infértil imaginación. Si volveré a estornudar porque tengo un problema inmunológico, o porque me muero de los nervios cuando estoy en betaespera.
Producto o no de nuestra imaginación,  para quienes saben, analizando sus reacciones, algo debe de significar. Tal vez sólo signifique que estamos completamente locos. Y nos mirarán con patética lástima.
Ojalá en unos meses les podamos dar un sentido.
Lamentablemente todavía no puedo confirmar nada de lo que pasa ni qué significa.
Pero sólo quería contar nuestra experiencia.
Cuando todo ya se probó, y nada resultó, no está de más idear locas teorías.