Tengo 40 años. No
puedo estar más sana. Y soy infértil.
Es muy loco esto de
estar enferma pero no estarlo. Tan cierto como que la infertilidad es la única
enfermedad que padecen dos personas.
Hace doce años me
enamoré de mi mejor amigo, y por suerte él también de mí. Y tempranamente, a la
semana de nuestro primer beso, lo supe. Él no iba a poder darme un hijo. Y lo
escribo así porque así fue como él me lo dijo. Porque eso era "algo que él
tenía que darme a mí". Y, por este motivo, no podíamos estar juntos. Sería
mejor que termináramos con lo nuestro incluso antes de que empezara. Total…
todavía no nos habíamos enamorado.
Pero, como soy muy
obstinada (y como me enamoré demasiado rápido) llegué a la sencilla conclusión de que entonces iba a ser yo la que
le dé un hijo a él. Porque estaba segura que con la mejor onda del mundo, iba a
poder. Yo tenía la confianza que a él le faltaba. Como si de confianza se tratara esto!
