martes, 15 de diciembre de 2015

Números


7 meses desde nuestro último negativo. Más de 4 meses de terapia inmunológica.
3 icsis: 42 embriones formados.
2 meses desde que comencé la estimulación. 21 inyecciones de hormonas. 14 embriones esta vez.
5 embriones congelados. Más de un mes esperando en el freezer este día.
Cuarta transferencia: 31 inyecciones de heparina, 57 pastillitas de estradiol.
13 medicamentos diarios.
Y un número incontable de ilusiones puestas en este día. Todo para que este día exista. Y que no lo olvidemos nunca.
Para ver en la pantalla, por primera vez, al amor de nuestra vida.
Para que se quede para siempre.
Para verlo crecer.
3 oportunidades.
Para hacerlo real.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Descongelando


Chiquitos, nuestros bonitos pequeñitos (bonitos porque son nuestros, no importa lo que el biólogo diga!). Los cinco guerreros que le pelearon a nuestra maltrecha genética y salieron delante de entre tantos. Que se murieron de fresco 37 exactos días. Esperando este día. Que hoy salieron del freezer.
Sigan dividiéndose. Crezcan lindo. No tengan miedo. Que sólo les queda una noche más por pasar solitos. Mañana mamá y papá los vamos a buscar. Y nos los traemos a casita. Todo ya está preparado.
Hoy velamos por ustedes. La primera de infinitas noches por venir.

La peleamos mucho para que existan. Ustedes peléenle ahora a la vida. A veces parece una mierda, pero les juro, palabra de mamá, que vale la pena. 

martes, 8 de diciembre de 2015

A quien corresponda:


Querido Papá Noel, niñito Jesús, Buda, muñeco de nieve Olaf o a quien corresponda:

Hace tiempo ya no pido nada, a nadie, por ningún motivo. Sólo hice un rezo este año mientras operaban de la cabeza a mi mamá, para que salga adelante. Y porque le robé un denario de su cartera que llevé conmigo en mi bolsillo todos esos días. Simplemente porque mi mamá cree, y quería hacer lo que a ella le sirviera y en ese momento no podía.

Yo no pido, no me emociono, no me entusiasmo con velitas encendidas o días de tal o cual santo. Y no es que Dios me haya defraudado, en lo más mínimo. Es simplemente que no siento dentro, la comunicación necesaria. Alguna vez, desesperada, le he pedido me de fuerzas para seguir adelante. Jamás que me conceda el milagro.
E intento no emocionarme. No pensar lo que hubiera sido si. No sacar cuentas. No descubrir que esta es otra Navidad más sin el único regalo por el que años escribí cartitas. 

Este año también voy a hacerlo, no puedo fallar a la costumbre. 

Pero esta carta es distinta.
Años de mi vida gasté palabras y deseos en la gente que quería. Que bien merecido se tienen nuestro amor. Y, con algunos vaivenes, sus deseos se han visto, a veces más a veces menos, cumplidos. Y jamás dejé de pedir por ellos. Por aquello que les faltaba y necesitaban (amor, paciencia, trabajo, sonrisas, sueños, salud, o lo que consideraba que necesitaban en ese año por venir). Y encendí el arbolito todas las noches, con mi cartita ahí colgada, para que esos deseos se cumplieran. 

Ahora no. No quiero deseos para nadie. Y no crean que es por ofendida que lo digo. Pero tal vez esos deseos estén reflejados en otras cartas familiares. O tal vez esos deseos puedan esperar un año más. Por suerte nadie que queremos está pasando por una situación realmente importante. El nuestro no. El nuestro es urgente. Me urge el cuerpo y el alma este año. Me colapsa el corazón como jamás me ha pasado. Me digo basta a cada segundo. Y ya no puedo pedir por fuerzas. Porque ya se me agotaron. Cada inyección duele mil veces más que la anterior. Y cada embrión que formamos con tanto esfuerzo y dolor. Cada mini intento de vida nos destroza el alma. 

Esta vez escribo una carta pública. Porque necesito pedirle a quien me lea que pida por mí, así de egoístamente como suena. Que yo prometo poner todas mis súplicas y pedidos en el sueño de ustedes. Pero en el mío ya no puedo. Ya puse el alma, el corazón, el cuerpo frágil; roto y torpe cuerpo.
Necesito esa magia que me falta, que me falló siempre. Esa cuota de suerte, milagro, don, regalo. Esa chispa que no me devuelva la confianza, simplemente que nos cumpla el sueño por el que tanto trabajamos, que tanto deseamos y que, a esta altura considero, tanto merecemos. 

Este año quiero mi regalo de Navidad en vivo y en directo. Para que los embrioncitos que tenga dentro esta Nochebuena, se agarren bien fuerte a mamá. Y que el cuerpo de mamá, esta vez sí, los agarre bien fuerte. 


 

viernes, 4 de diciembre de 2015

Si algo puede salir bien...

... debería de salir bien. Así dice la frasecita divina que me pegué en el alma toda mi vida.
Pero en infertilidad, como ya lo escribí varias veces, la teoría es distinta:
- Si algo puede salir mal, saldrá mal (es lógico, no hace falta explicarlo).
- Lo que podría llegar a salir bien, saldrá mal también.
- Y lo que de seguro debería de salir bien, tienes suerte si de pedo sale mas o menos!

Y no es que me cargue de negativismo, no es mi estilo. Y ya sé también que en estas cosas, mejor esperar a que todo esté en orden y correcto que hacerlo a las apuradas. Ya lo tengo asumido. Perfecto. Paciencia... ommmmmmm........

Pero...

Nosotros ya sabemos cuál es nuestro punto débil (NUESTROS VARIOS PUNTOS DEBILES!). Tenemos un esperma fragmentado, sin movilidad, que sale de biopsia para poder mejorar. Unos óvulos que se hacen muchos (y vaya uno a saber cómo miércoles están!). Problemas de glucosa. De tiroides. Problemas de coagulación. Inmunológicos (auto y alloinmunes, o sea todos). En fin, problemas.
El UNICO problema que  no teníamos, era mi endometrio.
Mi endometrio siempre creció en tiempo, y forma. 
De hecho, no tener ningún problema en él, era de por sí un problema. Por eso tuvieron que hacerme varias injurys, scratching, microaspirado, biopsias, legrados, etc. Justamente porque ahí dentro, no tengo nada! Como si fuera divino para la foto pero por dentro inútil y tonto.

Ayer, después de 7 días de tres divinas pastillitas azules de estradiol, mi endo estaba bien crecidito. Pero llano! Totalmente homogeneo! Ni una linea de miércoles tenía!
Adonde se fue mi endometrio trilaminar tan hermoso y elogiado siempre!?!?!?
La ginecóloga me pregunta, durante la eco: seguro tomaste estradiol y no progesterona, no? Ya menstruaste? No estaba vencida la medicación? Hace mucho la tenés guardada? Manchaste en medio? Sos una idiota??????
Hasta que me agoté de tanto interrogatorio (con ecógrafo dentro) y le pregunté qué pasaba. No sabemos. A dónde se fueron las rayitas!

Mi doc después nos mostraba nuestra extensissisisisima ficha. Habremos visto en unos 20 lugares de ella, que encontró al azar sin volverse loco en buscar: endometrio trilaminar de 6mm., endometrio trilaminar de 8,5mm., endometrio trilaminar... Y así en cada ecografía que tengo hecha desde hace dos años de tratamiento.
Incluso, en la eco del día de la punción, tenía un endo de 12mm trilaminar precioso!

Le damos tiempo hasta mañana sábado de que aparezca la liñita. Yo no sabía nada del tema. Nunca me preocupó averiguar porque ese NUNCA FUE EL PROBLEMA! Parece ser que la línea se forma en determinado momento, no que comenzamos el ciclo con la línea ya marcada.

Esto implica, no sólo diez días de estradiol y malestar, sino diez pinchazos dolorosísimos de heparina (y costosos!). Por eso, en vez de esperar hasta la otra semana, nos dio de margen sólo dos días más. Si vamos a cancelar, que sea intentando pincharme la menor cantidad de anticoagulante posible!!!

Los motivos? No se sabe.
Una teoría (que me encargué de investigar durante todo el día, como bien infertil obsesiva que soy) es que el raspado endometrial del día 21 del ciclo de mi ciclo anterior, barrió con todo! TODO! Incluído parte de la capa basal del endometrio que es la que jamás se cae durante la menstruación. Y por eso estaría tardando más en formarse el nuevo endo, con sus dos capas (tres líneas visibles claramente en ecografía).

La teoría de mi doctor, luego de insistirle en una teoría porque a mi los imprevistos no me gustan, y a esta altura ya no me conformo con un "puede pasar", es que (posiblemente producto también del scratching que él nunca va a asumir) mi menstruacion duró 6 días y fue DEMASIADO abundante. Recién se me cortó el martes. Y eso hizo que no le diera el tiempo todavía a llegarse a formar las líneas visiblemente en ecografía. Que ya para mañana tendrían que estar.

O no. Y será un ciclo así.

Básicamente, el primero en mi historia. Justo ahora. Qué casualidad!